jueves, 20 de marzo de 2014

Al parecer esto es Venezuela

Es imposible hacerse el desentendido, es imposible n sentir frustración, rabia, impotencia y dolor por lo que está pasando en Venezuela desde hace ya más de un mes de protestas y guarimbas.

Más de un millar de detenidos, 32 personas que han fallecido con ocasión a las protestas (directa o indirectamente) y dicen algunos que hasta juicios sumarios expeditos es el saldo hasta ahora de lo que nos hemos encontrado en el país.

Al parecer esto pica y se extiende ya que con la detención de los alcaldes del municipio San Diego en el estado Carabobo y de San Cristobal en el estado Táchira por no acatar una sentencia emanada del Tribunal Supremo de Justicia donde se le ordenaba a los alcaldes de aquellos municipios en los que hubiese focos de violencia, reprimir los mismos mediante el uso de la fuerza pública, en este caso haciendo uso de funcionarios adscritos a las policias municipales.

Pero sucede que esto sería un exabrupto por parte del máximo tribunal de la República ya que los policias municipales no son los responsables de reprimir revueltas populares, sino que por ley le corresponde a la Guardia Nacional ejercer ese papel.

Más allá de los argumentos legales al respecto, no podemos sino asombrarnos ante la vertiginosa celeridad con la cual se detuvo y condenó a los alcaldes antes señalados, todo en UN SOLO DIA...Si este gobierno fuese así de eficiente para perseguir y reprimir a la delincuencia común y organizada en nuestro país es muy probable que los índices de crriminalidad nos alejaría de los primeros puestos en el ranking mundial de homicidios y secuestros.

Con esto no quiero justificar los hechos violentos que se han suscitado en el país, pero tampoco se puede tapar el sol con un dedo cuando tienes a personas que no pueden ver un camión lleno de comida accidentado en cualquier via y en vez de ayudar prefieren asaltar y saquear el mismo, llevándose consigo toda la mercancia.  Eso tiene un nombre: HAMBRE (y sinverguenzura también).

Las antiguas redes de comercio privado que surtían a buena parte del país ha visto mermada su capacidad no solamente de repartir comida y bienes de primera necesidad, sino que por la inseguridad que reina en las carreteras de Venezuela prefieren delimitar su rango de acción en la ciudad capital y principales ciudades del país, produciendo con ello desabastecimiento forzosamente en el resto de las poblaciones en el interior del país.

Aunque el Estado al parecer se ha preocupado por esto, la red de abastos y mercados adscritos a la red de Mercal y Pdval no han sido suficientes para palíar el déficit  alimenticio y prueba de ello se puede ver in situ cada mañana en los establecimientos antes señalados. Colas y colas, filas y filas de personas, de las cuales muchas han pernoctado desde la noche anterior para asegurar los primeros puestos para lograr comprar comida a precio regulado.

No señores, eso no es Zambia, Mozambique o Haití...esto ahora es Venezuela.

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