martes, 27 de octubre de 2009

Brompton - La Bicicleta plegable

Si sales del subterraneo o tren en Londres durante la hora pico y ves un enjambre de hombres de negocios encima de una extraña bicicleta pleglable, no sería un montaje poco extraño.

Mientras que la persona promedio no considera que una bicicleta plegable sea una impresionante proeza de la ingeniería, debería hacerlo por muchas razones. La bicicleta debería ser fácilmente desmontable, sin embargo, mantener la alineación correcta y solidez capáz de ofrecer una conducción cómoda y rápida, tarea desalentadora para cualquier empresario. Tal era el dilema de Andrew Ritchie, quien se paseó con la idea de una bicicleta plegable a mediados de los años 70. Ritchie, formado como ingeniero, pero que trabajaba como jardinero, estaba intrigado con la idea de diseñar una bicicleta tan pequeña "que pudiera caber en un bolsillo". Para ello empezó a trabajar en sus propios prototipos y en 1976 se había formado una empresa, Brompton, que no era otro que el nombre de la iglesia Brompton Oratory frente a su casa. A pesar de la ingenuidad de la bicicleta y el entusiasmo de Ritchie, muchos inversionistas y fabricantes de bicicletas mostraron poco interés, pero no se amilanó, al contrario, dicho revés lo obligó a entrar en producción por sí mismo y con sus propios recursos. Él no tenía problemas para vender sus bicicletas, pero entre Ritchie y su único empleado, no podían darse abasto de construir más de 300 bicicletas plegables en un año desde su pequeño taller en Londres.

Ahora la empresa tiene una facturación de 10 millones de libras esterlinas y está creciendo cerca del 25% al año. Alrededor del 70% de las bicicletas se venden en el extranjero, en particular, a los Países Bajos, Alemania, EE.UU. y Japón. Sorprendentemente, la industria manufacturera sigue teniendo lugar en Londres.



Casi medio millón de desplazamientos se realizan en bicicleta en Londres, cada día, y el número de ciclistas casi se ha duplicado desde el 2000. La fábrica Brompton existente tiene la capacidad de duplicar su producción, y con otros 15 años en su contrato de arrendamiento, no hay ninguna razón para dudar de que Brompton seguirá siendo la mejor fábrica de bicicletas plegables en pleno corazón de Londres.

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